Me he acostumbrado por cuenta de la treintañez a acompañar el desayuno con las noticias, igual que lo hicieran Alberto y Elías en sus 30, aunque con algunas pequeñas diferencias. Ellos leían los titulares y saltaban a las páginas de interés para luego comentarlas en la oficina, mientras que yo leo los encabezados vía RSS, abro las páginas que me interesan, y luego escribo comentarios en los hilos de discusión o en el blog; como ven, no han cambiado mucho las cosas que digamos. La diferencia fundamental radica en que antes solo opinaban en los medios los que tenían voz ante el grueso de la población, mientras que ahora también lo pueden hacer las personas del común, una inclusión que ha revelado los graves problemas que aquejan a nuestra sociedad por cuenta de la extrema polarización a la que hemos llegado, y avivada por una nula preparación en las artes de la crítica y la retórica.
Ayer tuve la oportunidad de hablar con un alma desafortunada que había perdido varios años de trabajo por cuenta de un problema de seguridad en su portátil. Según le pude entender, un troyano había infectado su computador y un pirata informático (término correcto para referirse a un hacker que emplea sus conocimientos con el fin de obtener un beneficio, ya sea personal o económico, a partir de los daños que puede infligir en una red o en un computador) se había encargado de hacerle la vida imposible tanto a él como a sus contactos. Dice esta alma atormentada que en 3 meses ha tenido que formatear y reinstalar el sistema operativo en 6 oportunidades, pero muy a su pesar el problema aun persiste. A veces el pirata informático le daba un respiro, pero no pasaba más de una semana antes de volver a ser su juguete preferido.
La exposición que jamás pensé hacer
marzo 25, 2009 Publicado en Arte Lifestyle Punto de Vista5 Comentarios »
El periplo que inicié ya hace unos años ha traído de vuelta la sensibilidad que, una década atrás, había relegado a ser tan solo un complemento de mi vida como ingeniero; este viaje nunca fue meditado como un regreso al arte, lo juro, pero sin premeditarlo se ha ido diluyendo la línea que separa arte e ingeniería, y poco a poco he vuelto a flirtear con las musas igual que lo hacía tres lustros atrás.
Cuando las causas nos cercan, cotidianas, invisibles, y el azar nos enreda, poderoso, invencible, lo más sensato que queda por hacer es aceptar el papel que la vida nos ha otorgado.
Leer más »Esto lo escribo a propósito de las conferencias que se están llevando a cabo en el Vaticano para demostrarle al mundo (aunque no veo cómo lo van a conseguir) que la teoría de la evolución por selección natural nunca ha sido atacada por el Vaticano. William Levada, sucesor de Herr Ratzinger en el solio para la doctrina de la fe (entidad antes conocida como la santa inquisición) dijo textualmente que «en sí mismo Darwin no fue un problema, sino que el problema nació cuando Darwin se transformó automáticamente en darwinismo, es decir, en una filosofía de la historia y de la realidad sobre una base científica», lo que mas o menos traduce que el problema no tiene que ver con Darwin, sino con el darwinismo. Algo similar he pensado desde ya hace tiempo con respecto a la religión del Sacro Imperio Romano-Vaticano: El problema no es con Cristo, sino con el cristianismo.
La característica más importante de Internet, desde mi perspectiva, es a la vez su aspecto más hermosos. Internet es como el Éter Reflector Rosacruz, aquella sustancia donde están impresos los hechos que han pasado por el mundo físico, y desde donde se obtienen los recuerdos. Es de anotar que el grupo de tecnologías en las que se basa Internet se llama Ethernet, un hermoso símil del fluido sutil, invisible, imponderable y elástico que según ciertas filosofías llena todo el espacio, y que a través de su movimiento vibratorio se transmiten las diferentes energías.
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