Hace poco charlaba con varios amigos sobre la proliferación de los libros de autoayuda especialmente refiriéndonos a El Secreto, con toda esa increíble mística con la que aquellos poseedores de El Secreto comentan que son poseedores de El Secreto. No puedo lanzar la primera piedra porque no estoy libre de pecado en cuanto a leer libros de autoayuda, pero sí creo que estamos llegando a un punto donde queremos encontrar respuestas donde no las hay, esperando encontrar un faro en la oscuridad tal vez, o darles a otras personas el poder de decidir por nosotros, ya nos hemos cansado de pensar y queremos que otros piensen por nosotros.
Hoy a manera de parodia les voy a exponer mis cuatro leyes de la vida, a mi me funcionan, las aplico en todo momento, pero a diferencia de las reglas de los libros de autoayuda estas reglas no dicen qué hacer para traer la fortuna, amor y demás bienes deseados…. no. Estas cuatro reglas de la vida son las reglas que aplico para aprender a vivir con lo que tengo, no buscan la felicidad por conseguir éxito o fortuna, sino la felicidad a través de la aceptación de la belleza de la vida.