La religiosidad es una característica arraigada en las costumbres colombianas, no por nada somos el país del Sagrado Corazón, y para completar ahora también el país de la virgen María. El sur de Colombia -y por complemento el norte de Ecuador- tiene en el santuario de Las Lajas su sitio de peregrinación. La leyenda cuenta que una mujer indígena estaba de viaje hacia Ipiales con su hija -muda de nacimiento-, y mientras pasaban por el lugar done hoy está la basílica la niña dijo que una mujer blanca la estaba llamando. Junto con el milagro de la niña también quedó en las lajas de la cueva plasmada la imagen de la virgen del rosario que la niña había visto. Desde aquel primer milagro el lugar se convirtió en sitio de devoción para peregrinos quienes agradecidos por los favores otorgados por la virgen visitan el santuario. Prueba de la devoción es el ‘libro de visitas’ en que se han convertido las paredes que bajan por el cañón del río hasta el santuario, repletas de placas de agradecimientos hechos por personas, familias, colegios, grupos sociales, grupos de oración, scouts, empresas, políticos y un largo etcétera.

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