Turismo por tu propia cuenta

marzo 10, 2007 Publicado en Viajes • Ver en Panoramio
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El problema que tienen los planes turísticos es que el tiempo está tan ajustado que muchas veces pasamos por alto los detalles importantes, es como si el tiempo no fuera nuestro sino que perteneciera a otros y solo pudiéramos mirar a donde nos dicen que debemos mirar. El plan del día anterior había sido interesante pues había alcanzado a tener una idea general de la ciudad y había identificado sitios para visitar posteriormente. Hasta el momento Ciudad de Panamá había sido comercio y turismo guiado, hoy haría turismo por mi propia cuenta.

En un cerro en las proximidades de Ciudad de Panamá se levanta el templo Bahai. Para ir hay que tomar la autopista hacia San Miguelito y hacer un desvío. Desafortunadamente por aquellos días habían prendido fuego controlado a las laderas para evitar incendios y la zona estaba muy reseca, pero la vista de la ciudad justificaba subir al templo. Según los volantes que entregaban a la entrada, el fundador de esta fe había dicho que se debía construir un templo en Panamá por la importancia geográfica que este país tien, por tratarse de un cruce de caminos.

Continuando con el periplo bajamos a la zona de Panamá la antigua, que corresponde a las ruinas del tiempo de la colonia. Antes de llegar a las ruinas pasamos por un puente de piedra que según el taxista -que hacía las veces de guía- debió ver todo el oro que subía desde Perú y Chile hacia España y que pasaba por Panamá para ser llevado al mar Caribe.

La zona de Panamá la antigua está en proceso de reconstrucción y ya se terminó la torre del campanario. La Unicef, que es la entidad de la ONU que se encarga del patrimonio histórico de la humanidad, esta trabajando en conjunto con el gobierno panameño para reconstruir estas ruinas, pero dentro del esquema se ha solicitado que varios de los puestos de venta que hay al rededor sean trasladados.

Desde la torre del campanario se puede ver el océano pacífico, la autopista y Paitilla. Algunos panameños van a la torre del campanario para ver los atardeceres y pasar el tiempo mientras ven bajar el sol en el horizonte.

Paitilla es la zona donde actualmente se están construyendo las torres de los centros de negocios, un paisaje que presenta un futuro interesante para la ciudad que se convertirá en un centro mundial para la economía, impulsado por la construcción del nuevo juego de esclusas del Canal y por la posición geográfica privilegiada, tanto así que Panamá es llamado el hub de las américas y muchos de los call center de empresas mundiales para América y el Caribe están en Panamá.

La Avenida Balboa corre paralela al Pacífico y une Paitilla con Panamá la vieja, el siguiente destino de la ruta turística que había pensado el día anterior. Esta vez como tenía más tiempo disponible pude parar en varias de las plazas de la zona. Caminar por las calles de Panamá la vieja me recordó un poco al corralito de piedra, con calles estrechas y casonas de dos pisos, aunque no tan en buen estado como las de Cartagena, pero actualmente el gobierno de la ciudad está tratando el centro histórico para fomentar el turismo. Muchas de estas casas son de madera y según nos comentaron en algunas pueden vivir incluso hasta 5 familias.

La primera plaza que visité fue ‘La Constitución’, en donde está la catedral y la antigua alcaldía de la ciudad. La sede de gobierno nacional está a pocas cuadras pero toda la zona está restringida para el paso de vehículos así que no fue posible visitarla. Las calles aledañas a la plaza Constitución son empedradas y angostas, y en una de ellas se pueden observar las antiguas vías de lo que posiblemente haya sido el tranvía de la ciudad.

La otra plaza que visité fue la ‘Plaza Francia’, ubicada al frente de la embajada del país europeo. Esta plaza está junto al océano y desde ahí se tiene una vista hermosa de Paitilla, de la calzada de Amador y del puente de las Américas. La plaza tiene en uno de sus extremos un monumento en reconocimiento a los pioneros en la construcción del canal que fueron franceses, y tiene un espacio especial para el inventor del DDT en el ala derecha del monumento, detalle que aunque gracioso en cierta medida es un justo reconocimiento para quien permitió sanear la zona del canal, infestada de mosquitos transmisores de la malaria. Por detrás del monumento hay una calzada desde la cual se puede tener una vista genial de la ciudad moderna.

Continuando con el recorrido pasé a la calzada de Amador pues deseaba tener una vista nocturna de la Ciudad de Panamá y visitar alguno de los bares que había visto en el recorrido turístico del día anterior. Desafortunadamente constaté que cualquiera de esos sitios era demasiado costoso, pero la vista era impresionante, enmarcado por los yates que fondeaban en la zona.

Mientras retornábamos pude ver a varias personas montando en bicicleta por la calzada. Según me dijo el taxista hay un lugar al lado del centro de convenciones donde se puede alquilar una bicicleta para recorrer la calzada. Personalmente me gusta la idea y si vuelvo por Panamá daré un paseo en bici por la calzada.

Al frente del centro de convenciones están las banderas de todos los países de América, pero noté con extrañeza que la bandera de Colombia no estaba del todo enarbolada. Envié un correo a la embajada preguntando al respecto y esta es la hora en la cual aun no he tenido respuesta. ¿Algún vándalo? ¿Algún resentimiento contra Colombia? A veces se siente como si nuestros hermanos latinoamericanos nos tuvieran algo de bronca sin razón aparente.

Para terminar el periplo crucé el parqueadero que está al lado de centro de convenciones y desde al hotel que queda mas allá pude tomar algunas fotos nocturnas del puente de las Américas. Realmente Panamá es un país privilegiado por su ubicación geográfica, y el puente de las Américas es un mudo testigo de toda la riqueza que pasa por el Canal.

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