Vivir las cataratas

abril 25, 2007 Publicado en Viajes • Ver en Panoramio
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Puerto Iguazú vive del turismo casi que exclusivamente. El poblado tiene varias empresas que hacen tours por los distintos atractivos que ofrece la zona y por lo general al comprar un plan este trae incluido un tour de estos y al llegar al aeropuerto está esperando un transporte de dicha empresa que te llevará al hotel y un guía te explicará los demás atractivos que puedes tomar; el plan que había comprado incluía visitas a las cataratas del lado argentino y del lado brasileño, había intentado tomar otro el mismo día que llegué para ir a ver un espectáculo indígena pero por fallas técnicas incluido el temporal fue imposible realizarlo, y el día de hoy está lloviendo tanto que me preocupa el tour de las cataratas argentinas. El día anterior había definido con el guía a qué hora pasarían por mi para el tour así que muy puntual esperé en el lobby a que llegara el transporte. Una vez llegó el guía procedió a cobrar la entrada al parque que cuesta 30 pesos argentinos para los extranjeros que no somos del Mercosur.

Al llegar al parque nos dieron algunas explicaciones y entre ellas se mencionó a otro guía cuyo sobrenombre es pichón y una risa socarrona se soltó en varios de los presentes, lo cual a todas luces indica claramente que eramos el grupo de colombianos del paseo. Ya varias veces me he hecho la misma pregunta ¿por qué dicen que esta tan mal el país si a donde vas encuentras colombianos haciendo turismo y no necesariamente económico? En el delta encontré una lista repleta de colombianos que habían llegado a la caseta de turismo, ahora en Iguazú eramos 3 colombianos y lo peor es que cual de los tres más paisa, dos de Medellín y uno de Manizales, así que como dice el dicho “a donde fueres vereis paisas”, el caso es que al final los 3 colombianos nos arrejuntamos porque los colombianos buscamos siempre colombianos, o si no recuerden mis primeros días en Buenos Aires rodeado de compatriotas.

Al momento de entrar al parque ofrecí mi ayuda a una señora que estaba con un niño, claro que mi ayuda era para bajar las maletas mientras ella cargaba al niño pero lo entendió al revés y terminé cargando al niño. Gabrielinho estaba dormido así que no representó ningún problema aunque ya estaba grande y pesado. Mientras su mamá entraba a comprar algunas cosas en una tienda del parque Gabrielinho despertó y como si se tratara de lo más normal del mundo me preguntó que quién era…. imagínense la misma situación en Colombia, el escándalo que se habría armado. Gabriel resultó ser un niño hablador y tranquilo y sobre todo un niño que no hablaba español. Terminamos de muy amigos hasta el punto que destrozó el poncho de plástico que llevaba. Ah, una recomendación, prefieran los ponchos que venden en el parque, son mejores, tal vez más caros pero mucho mejores a los que venden en el pueblo.

El parque tiene a la entrada varios puestos de souvenires, restaurantes y cafeterías, incluso hay lockers por si desean guardar algo, algunos que ya conocen este tipo de paseos traen ropa de repuesto para cambiarse a la salida del parque y la dejan ahí, de haber sabido lo que seguía en el viaje seguro que habría hecho lo mismo, así que les hago las siguientes recomendaciones:

a. Lleven pantalones cortos, camisetas de algodón que capture rápido el sudor y tenis para cada día si es posible 🙂 Si lo desean pueden llevar ropa de repuesto, una camiseta, unos tenis extras y unas medias y guardarlas en un locker para cambiarse al salir.

b. Repelente como para un batallón y preferiblemente comprado en la zona porque los mosquitos de Iguazú no comen del cuento con repelentes de la capital.

c. Si llevan cámaras busquen protección contra el agua. No tiene que ser la carcasa de plástico costosa, puede ser una bolsa de plástico. Si sus cámaras tienen dispositivos para adicionar lentes o para protección contra el sol directo entonces úsenlos para minimizar la cantidad de agua que toque el lente, y si pueden lleven algo con qué limpiar la lente de vez en cuando.

El tour fue casi totalmente bajo la lluvia, pero si al fin de cuentas nos pensábamos mojar en las catarátas ¿qué problema hay con que nos mojemos con la lluvia? Por causa de la intensa lluvia había optado por no llevar la cámara, afortunadamente al siguiente día tendría otra oportunidad de ir a las cataratas del lado de Brasil y tomar fotos.

Las cataratas del río Iguazú se formaron por una falla geológica que hizo que el río Paraná quedara más de 50 metros por debajo del río Iguazú. Además por esos caprichos de la geología el río Iguazú corre hacia el interior del continente ya que del lado oriental del río la altura es superior que del lado occidental debido al desplazamiento del continente hacia el pacífico por cuyo proceso se han formado los Andes y estas elevaciones en el borde de Sudamérica que da contra el Atlántico. Cuando las cataratas se formaron estaban en el lugar donde el Iguazú desemboca en el Paraná y por erosión se han desplazado por el cauce del río hasta el lugar donde están ahora y seguirán desplazándose. El actual punto de las cataratas corresponde a una curva muy abierta del río Iguazú y por lo tanto las cascadas forman todo un sistema de varios kilómetros, de los cuales apenas algo más de un kilómetro está en Brasil y el resto en Argentina, lo que hace que desde Brasil se vean la mayoría de las cataratas en forma panorámica y que desde Argentina se pueda estar próximo a la mayoría de las cataratas, y por ello se dice que “en Brasil se ven las cataratas pero en Argentina se viven”, y precisamente uno de los planes que más toma la gente es el de ‘La Gran Aventura’ que consiste en ir en lancha de goma hasta cerca de las cataratas por el río, claro que no entra al ramal de la garganta del diablo y lo más que se aproxima a las cataratas es a casi 20 metros por seguridad, el plan incluye un viaje en 4×4 por el parque. El parque de Argentina tiene la red de caminos más extensa al borde de las cataratas, casi 4 kms de recorrido a pie para visitar todas las cataratas sin incluir el tramo que se recorre en tren. El recorrido atraviesa por selva subtropical que por la cantidad de lluvia que caía en ese día estaba desierta. Uno de los paseos más impactantes fue la caminata por la parte baja de las cataratas, hasta llegar a la catarata Danssetti, de unos 50 mts de caída y que tiene un mirador a unos escasos 10 metros. La fuerza del agua, las nubes de rocío, el rugido de la catarata, el golpe del agua y toda esa energía que se transmite incluyendo la sensación de pequeñez, un recogimiento total ante la naturaleza.

El camino por encima de las cataratas es también interesante porque permite ver la misma energía en estado de reposo, lista para convertirse en ese rugido que se siente en la parte de abajo de las cataratas, y desde arriba era posible ver cómo a pesar de tratarse de dos ramales del mismo río -uno de la garganta del diablo y otro de las múltiples cascadas del lado argentino- estos dos tenían diferente color y aun al juntarse se diferenciaban sus aguas por un largo tramo.

Por extraño que paresca el Hotel Sheraton está en el área del parque natural, supongo que una noche ahí debe costar un ojo de la cara. Al medidía volvemos a la zona de la entrada del parque donde están los restaurantes, la típica parrilla argentina y uno de comidas rápidas.

La última parte del tour nos llevaría hasta la garganta del diablo, pero para ello se debe tomar el tren del parque y caminar por lo menos un kilómetro hasta llegar al mirador. En el recorrido se cruzan unos cuatro ramales del río Iguazú en caminos de hierro. Cuando llegas al último cause puedes ver aquella gran depresión que forma la garganta del diablo y en realidad da algo de vértigo, pero es superado por la gran sensación que ejerce sobre todos, casi mudos sin poder decir nada, no hay palabras con las qué describir tanta energía, el paso de la tranquilidad al caos y perderse abajo en algún lugar que no puedes ver por tanta bruma, las oleadas de agua en gotas que se elevaban desde la garganta y que golpeaban contra la multitud, en realidad no hay palabras para tanta grandeza, y como si fuera una gran olla de oro el acoiris se dejaba ver saliendo de entre la catarata.

Toda la zona estaba habitada por los vencejos de las cascadas que son una subespecie endémica de la zona que hacen sus nidos detrás de las cascadas. Una de sus particularidades es que casi nunca se posa en la tierra, casi todo lo hacen es el aire incluso el cóhito, mis respetos. El vencejo de las cascadas está en el logotipo del parque. Otro habitante de la zona es un pajarito que hace su nido en las orquetas de los árboles en donde crea una bola compacta con una entrada, lo cual lo protege del agua y del frío. El guía se refirió a ellos como unos pájaros mentalmente evolucionados y se me escapó el comentario de “y bueno, son argentinos” claro que afortunadamente el comentario solo lo escucharon los colombiano, que por cierto ya tenía un nuevo integrante, esta también de Manizales aunque expatriada a Bogotá.

Una de las rarezas del parque es el Pino del Paraná que se trata de una araucaria que se cree llegó a la zona durante la última glaciación y que se aferra al lugar a pesar de no estar adaptado para vivir en la selva subtropical.

A la salida del parque nos dieron el tiempo para comprar souvenires y para que los que sabían a qué venían se cambiaran la ropa. Por mi parte los zapatos llegaron vueltos una sopa, de un color rojo aunque antes eran naranja y otros detalles que no voy a mencionar pero que se podrán imaginar.

Al llegar al hotel me cambié para salir a caminar por el pueblo. Decidí probar le pescado de la zona y me llevé una buena impresión, y claro, el pescado de río grande trae más carne que el de rio pequeño, y como traía la costumbre del vino entonces la continué con vino blanco, de hecho mucho vino blanco y acompañando la comida estaba un televisor con un partido de la copa libertadores, ¡y bueno, estamos en Argentina, ché!

Al regresar al hotel era tanta la cantidad de vino en mi organismo que no pude resistir la tentación y puse la 9a de Beethoven mientras escribía, tanta euforia, tanta energía acompañada de un vino y una buena comida estaban haciendo que el momento fuera perfecto.

En Argentina está prohibida la venta de licores a menores de edad y todo establecimiento debe tener visible el letrero que así lo indica la ley y las multas se dan por litros de gasolina. Las multas se hacen por no tener el aviso, por expender y por reincidir.

Nota: estas fotos no fueron tomadas este día, sin embargo esta bitácora hace referencia a este álbum específico y por lo tanto opté por publicarlas en conjunto. Las fotos fueron tomadas el mismo día de la visita a Brasil.

2 comentarios para “Vivir las cataratas”

  1. […] Nota: las fotografías corresponden a las cataratas del lado de Brasil, y aunque las fotos del lado de Argentina se tomaron el mismo día decidí publicarlas en la bitácora sobre el lado de Argentina. […]

  2. Mario Bianchi dice:

    En realidad cuando las Cataratas se formaron, estaban precisamente en las desembocaduras del Río Iguazú y el Río Paraná, donde actualmente hoy se encuentran los Hitos de las tres fronteras.- Con el correr de los tiempos, la erosión provocada por la caída de las aguas, hizo que estas se fueran retrotrayendo.-

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