Iguazú

abril 24, 2007 Publicado en Viajes • Ver en Panoramio
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Una recomendación, no viajen solos, es muy costoso, si lo van a hacer estén seguros que 1) tienen dónde llegar y 2) no tomen tours sino que compren libros de guía turística. Eso lo aprendía en mi viaje a Iguazú, pero ni loco me perdería esa oportunidad.

El aeroparque Newberry es el aeropuerto para vuelos locales que salen de Buenos Aires, aunque decir locales es más bien una formalidad porque un viaje hasta Iguazú es un vuelo de 2 horas. A la fecha el Newberry está trabajando en forma manual los aterrizajes y despegues pues los equipos están dañados y el proceso puede tomar meses para la instalación de los nuevos equipos, así que todos los vuelos desde y hacia el aeropuerto presentan retrasos de hasta una hora, así que a relajarse y a disfrutar. El aeroparque se está congestionando por los retrasos y a muchos pasajeros los despachan por bus hacia los aviones pues no hay suficientes rampas para tanto avión.

Como ya he dicho el vuelo toma alrededor de 2 horas hasta Puerto Iguazú, el destino turístico en la provincia de Misiones que posee casi un millón de habitantes. El pueblo es de apenas 50.000 y sus habitantes viven casi que exclusivamente del turismo, cuya infraestructura está muy bien montada. El hotel en el que me hospedé queda en el pueblo así que podía caminar los alrededores.

Lo primero que encontré es un restaurante de pastas, algo que podría pensarse inusual en una zona selvática pero que de cierta forma tiene su lógico si pensamos en la influencia que ha ejercido la colonia italiana en Buenos Aires y de ahí al resto de Argentina. Mientras esperaba mis ravioles escuché la confusión de lenguas, diferencié alemán y francés pero hubo uno que no pude identificar ¿sería hebreo, árabe, turco? A la final nunca supe.

Mientras caminaba por las calles encontré árboles que no deberían estar acá, ¿pinos en medio de una zona subtropical y húmeda? Cuando había llegado al aeropuerto había sentido algo de frío pero pensé que era por la lluvia que amenazaba, y el aeropuerto estaba enmarcado en un bosque de pinos, pero ahora que estaba en el pueblo y sentía el calor y la humedad se me estaba haciendo extraño ver esos pinos en la zona. Seguí caminando por el pueblo y me senté en un local a tomar cerveza y a escandalizarme con el precio de la misma, aunque la presentación fue muy interesante pues estaba en balde con hielos y en vaso frío y escarchado, claro que el calor y la humedad así lo requerían. Justo al lado de la tienda había un local donde alquilaban bicicletas, seguramente más adelante alquilaré una para dar una vuelta por la ciudad. Siguiendo con la caminata escuché por primera vez la confusión de idiomas que llaman portuñol, interesante jerga, me comentaron algunas personas que al cruce ingles-portugues se le dice portuinglish. Unas cuadras más adelante me topé de frente con unas niñas hermosas hablando portugués. Según me comentaron muchas personas de Puerto Iguazú trabajan en Foz de Iguazu que es la ciudad del lado de Brasil que se ve en el horizonte y que también algunas personas de Brasil vienen a trabajar a Argentina, incluso hay un colectivo que tiene paradas en las dos ciudades y en Ciudad del Este que es la ciudad del lado de Paraguay.

Mientras escuchaba a las niñas lindas con su portugués envolvente al tiempo que me tomaba una cerveza el cielo se puso negro y todo el mundo se levantó de sus asientos y entraron las sillas de las veredas, llegaba un vendaval. El viento se hacía cada vez más fuerte y la nube negra se extendía por todo el horizonte, así que vuelta al hotel antes que me agarre el agua.
Ya en la habitación del hotel, mientras escribía algunos apuntes observé por la ventana como llovía aunque no con la intensidad que esperaba de aquel nubarrón, pero si dejó mucha agua y continuaría lloviendo así incluso hasta el otro día.

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