Tan solo, es lo que pienso

La laguna de La Tota

Octubre 15, 2007 Publicado en Viajes

Desde el monumento a los Lanceros del Pantano de Vargas, la vía en mal estado continúa hasta llegar a la carretera principal que lleva hacia Sogamoso, desde donde se pueden tomar dos vías para ir a La Tota, una por Aquitania y la otra por Iza. Decidimos tomar la ruta por Aquitania para llegar más rápido a la laguna y retornar con tiempo. La vía para Aquitania pasa por la carretera que en Sogamoso es conocida como la vía al llano, y cuando encontramos un letrero que decía “Yopal a 120 Kms” comprendimos lo lejos que estábamos de casa. Justo en ese lugar donde estaba esa señal se toma el desvío para Aquitania y unos cuantos metros después como una visión la laguna se entroniza en el horizonte. Siguiendo por la carretera un poco más abajo hay un mirador desde donde se puede observar la belleza del paisaje de La Tota.

Ya en la laguna se comienzan a ver lanchas en varios embarcaderos que ofrecen una vuelta por el lago por $35.000 para un total de 10 personas por lancha, así que mientras más gente más económico sale, pero incluso un viaje para 3 sigue saliendo a buen precio y hasta cierto punto mucho más agradable que si va la lancha atiborrada de gente. Nuestro recorrido en lancha nos llevó a darle la vuelta a la isla de San Pedro en medio de la laguna. Se podía ver Aquitania y aunque estábamos lejos también se podía ver Playa Blanca. El capitán del bote nos recomendó que siguiéramos hasta Playa Blanca y de ahí continuáramos hasta Sogamoso por la vía a Iza. Comparando con el guachimán de Neusa este es el tipo de personas que necesitamos en los lugares turísticos de Colombia, gente atenta dispuesta a dar una explicación y una recomendación para hacer más agradable el viaje. Cuando volvimos a poner los pies en tierra tomé una foto de Puppy en su estado salvaje, sucio y feliz.

Siguiendo por la carretera a Aquitania se pueden ver las plantaciones de la zona, único y extendido plantío que recorre todos los rincones visibles y que por su inconfundible olor pudimos determinar muy rápido: cebolla. Hay cebolla hasta donde alcanza la vista, la capital mundial de la cebolla, un olor penetrante que te destapa la nariz.

Pasando Aquitania encontramos los típicos personajes boyacense con sus bicicletas y sus vestimentas autóctonas, también a los niños envueltos en ruanas y con botas machita y los adultos tomando cerveza y jugando tejo, y es que para jugar tejo se necesita una botella en la otra mano para igualar los pesos, o eso dicen los que saben. Paramos un rato a ver un partido de turmequé y hablar un poco con la gente que estaba jugando. El boyacense es amable y un poco ingenuo -en el buen sentido de la palabra-, son personas que no buscan ser ventajosos y por eso una charla con ellos se hace muy sincera.

Una parte importante del paisaje boyacense son los ciclistas que abundan en todos lados, siempre en sus viejas bicicletas que nosotros en Caldas y Antioquia conocemos como paleteras. Este sigue siendo el principal medio de transporte de los boyacenses, cuna de los conocidos escarabajos colombianos que triunfan en las competencias ciclísticas internacionales cuando se trata de alta montaña, mis respetos por estos hombres en sus caballitos de metal.

Unos kilómetros más adelante llegamos a Playa Blanca, una playa de arena al sur del lago. Parece que han agrandado artificialmente el área de la playa porque se puede notar una diferencia muy marcada entre la arena amarilla de la laguna y la arena casi blanca de la zona de juegos. Aun así la playa mantiene su encanto.

La playa tiene un embarcadero y por $3000 ofrecen una vuelta a la laguna, claro que se debe esperara a llenar el cupo de 10 personas. A un lado de la playa hay un restaurante que según vimos sale un poco costoso y detrás de los parqueaderos hay una zona especialmente acondicionada para camping con asaderos incluidos. Este parece ser un muy buen plan para hacer con los amigos.

Muchos de los niños que estaban de camping se encontraban nadando en la laguna, la cual no representa peligro alguno pues tiene muy poca profundidad en las proximidades de la playa, pero lo que sorprende es la capacidad de aguante de los niños nadando en aquellas gélidas aguas.

Ahora que escribo esta bitácora, recuerdo aquella playa y me imagino un atardecer sentado en los muelles viendo pasar la vida con una cerveza en la mano.

Panorámica de la lagunaLa laguna de La TotaCasas en la vía a la lagunaPanorámica de la lagunaCasas vía a la laguna
AcompañadosCosechando cebollaLa lagunaCosechando cebollaEsa es nuestra lancha
Aquitania, al fondoLa isla de San PedroLa isla de San PedroPuppy, sucio pero felizLa oveja negra
Típicamente boyacenseOveja y críaMonito, monito, una fotoJugandoJugando
Enseñando en la lagunaUy, qué fríoSensibleApacible¿Quién quiere ir de camping?
Panorámica de la laguna
La laguna de La Tota
Casas en la vía a la laguna
Panorámica de la laguna
Casas vía a la laguna
Acompañados
Cosechando cebolla
La laguna
Cosechando cebolla
Esa es nuestra lancha
Aquitania, al fondo
La isla de San Pedro
La isla de San Pedro
Puppy, sucio pero feliz
La oveja negra
Típicamente boyacense
Oveja y cría
Monito, monito, una foto
Jugando
Jugando
Enseñando en la laguna
Uy, qué frío
Sensible
Apacible
¿Quién quiere ir de camping?

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