Llegando a Paipa
Octubre 14, 2007 Publicado en Viajes
El viaje continuó por el desierto hasta llegar a la montaña para iniciar el ascenso por una carretera que está en muy buen estado. Durante todo el recorrido desde el Infiernito habíamos visto una nube negra que nos estaba esperando en algún lugar y que aveces anunciaba agua pero siempre se quedaba en amago, amenaza que se concretó en un torrencial aguacero solo hasta el inicio del ascenso a la montaña. Afortunadamente había llegado en carretera y no mientras visitábamos Villa de Leyva, aquel aguacero nos acompañó por un buen tramo de la carretera hasta que llegamos a Tunja donde la lluvia ya había pasado.
La capital del departamento tampoco se escapa a la crítica de tener poca señalización, aunque al parecer solo es así en las calles donde desembocan las carreteras que provienen del occidente de Boyacá. Mientras entrábamos a Tunja nos perdimos para llegar al centro y hasta donde nos dimos cuenta no fuimos los únicos desubicados pues encontramos varios carros con placas de Bogotá también siguiendo la misma ruta por la que habíamos ingresado nosotros.
Ya en el centro hayamos un lugar dónde entrar a almorzar. El menú del día: mote. Cayó de perlas con el hambre que traíamos. Hicimos algunas preguntas sobre Tunja para cuando volviéramos, preguntamos por la salida a Paipa y sin más espera continuamos el viaje.La carretera que de Tunja lleva a Paipa y Sogamoso está siendo ampliada a una autopista de doble calzada. Este tipo de obras son las que me dan fe que en Colombia parece que ya estamos haciendo las cosas que debimos hacer hace más de 30 años ¿quiénes gobernaban el país que nunca se pusieron en la tarea de mejorar la infraestructura nacional? Desde Rojas Pinilla hasta acá parece que no se hubiera hecho nada en el país ¿Planes para ayudar al campesino? de qué sirven si no pueden sacar sus productos con precios competitivos. ¿Ayuda al constructor? Para qué si la vivienda termina sobrepresiada por los materiales que llegan a un sobrecosto exagerado. Creo que ya se están haciendo las cosas en el orden correcto y no por el final como parece que siempre se habían hecho en Colombia.
Cuando llegamos a Paipa, a buscar el hotel que habíamos reservado la noche anterior en Villa de Leyva, nos perdimos mientras encontrábamos su dirección pues estaba mal anotada, y según confirmamos después incluso en el directorio estaba mal escrita. Durante la búsqueda del hotel llegamos hasta la avenida que corre paralela al lago Sochagota. Cuando por fin encontramos un lugar desde el cuál llamar a un fijo -increíble pero así es- pudimos conseguir la dirección correcta. El hotel queda a unas cuadras de la plaza del pueblo, y por el nombre las personas a quienes preguntábamos lo confundían con otro que queda en la zona del lago.
Cuando por fin llegamos al Portal de la Casona -nuestro hotel- pudimos descansar del viaje, pero como no hay tiempo que perder, pues teníamos hambre y había que ir a los termales, salimos casi que inmediatamente. La habitación salió muy económica y el hotel muy bueno para viajeros.
Del hotel nos recomendaron ir hasta la antigua terminal a comer longaniza. La antigua terminal queda sobre la carretera en medio del pueblo así que es fácil dar con ella y al lado hay una calle donde se puede parar sin problema. Comimos longaniza con papas, plato que a mi personalmente me fascinó, no se por qué tenía otra idea de la longaniza aunque me contaron que normalmente es más picante.
Una vez terminamos de comer volvimos a la zona del lago para ir hasta los termales. Para sorpresa de todos nosotros estaban a reventar, y yo que pensaba que todo el mundo estaría viendo el partido por las eliminatorias al mundial entre Colombia y Brasil.
Por un error de ubicación preguntamos primero en la puerta equivocada, en el SPA, que costaba $30.000 comparados con los $10.000 que cuesta la entrada a termales. A la entrada exigen gorro de baño pero también los venden por $1.000. Estos termales están diseñados para un gran flujo de turistas con muchos baños, duchas y vestieres disponibles.
A la hora de la verdad quedé decepcionado de los termales de Paipa. Comparados con los de Manizales su temperatura es más baja, los componentes minerales son muy pocos, casi que podría decir que los termales de Paipa son solo una piscina de agua caliente. No voy a hacer referencia a todos los chistes que dijimos internamente los viajeros sobre los termales pero en realidad que no se comparan con los de Manizales o Santa Rosa, y lo que es peor ni siquiera había nada para ver, lo mejor de la piscina había llegado conmigo y las pirañas atacaron inmediatamente; y yo, que estaba en plan primo, solo veía cómo les tiraban pelotas y les hacían señas. Por mi parte estaba aburrido y pensaba para mis adentros que habría sido mejor pagar $20.000 más e ir al SPA. Por favor no vayan a los termales de Paipa, mejor vayan al SPA de los termales de Paipa y me cuentan si vale la pena. En definitiva estos termales son tan solo agua caliente y si van en busca de algo para ver mejor sigan hasta Villa de Leyva, claro que seguro que todo lo que vean en la villa irá acompañado.
Tal vez nuestra mala experiencia en los termales de Paipa se deba a que conocemos los termales de Manizales, pero sea cual sea la razón una vez estuvimos fuera de la piscina de agua caliente fuimos a los vestieres y lo más rápido que pudimos ya estábamos en camino al hotel.
En la avenida paralela al lago están los hoteles turísticos importantes de Paipa y algunos restaurantes, pero de ida a los termales habíamos visto un local que entre todos llamaba la atención por el nombre: Rancho Dulce, y como queríamos quitarnos el mal sabor que traíamos decidimos pasar un rato. Siempre he oído cosas interesantes de los dulces del altiplano y no podíamos perder la oportunidad. Habían cheescakes, milhojas, tiramisú, flanes, fresas con crema y otros tantos que la memoria no me da. En el local venden algo que denominan cortes que son en realidad varios dulces que desde producción no hacen una porción entera así que los suman con otros hasta formar una porción completa, así en un mismo corte se pueden probar dos dulces diferentes. Me parece una forma interesante de tratar los excedentes.





