Chiquinquirá
Octubre 13, 2007 Publicado en Viajes
La patrona de Colombia es Nuestra Señora de Chiquinquirá y aunque no me gusta el término patrona hay que usarlo porque es la expresión comúnmente empleada. Ir a visitarla era casi como un deber para los colombianos, o por lo menos eso me decía mi abuela que vivió muy aferrada a sus creencias católicas.
Para llegar al parque solo hay que seguir los letreros que indican la vía hacia la Basílica, toda una novedad en un viaje donde ha predominado la mala señalización en las zonas urbanas, además de la confirmación de la importancia que tiene la virgen de Chiquinquirá para la población. De la Basílica entran y salen constantemente peregrinos que van a visitar a la virgen, a pedir favores unos y a pagar promesas otros, y como hay misa casi todo el día el flujo parece que jamas se interrumpiera. Entre el río de gente que visita la Basílica sobresalen los personajes con la vestimenta típica de Boyacá, y es que definitivamente no hay nada mejor para el frío que una ruana.
El centro histórico de Chiquinquirá ha sido bien intervenido y tan solo una casa de la plaza desentona con el resto de las edificaciones. Supongo que como el principal atractivo de la población es la Basílica estas edificaciones en el marco de la plaza no tendrán el subsidio que podrían tener en otras poblaciones, pero Chiquinquirá aun conserva mucho de ese sabor típico boyacense.
Como ya era hora de almuerzo entramos en un restaurarte ubicado al frente de la Basílica. El menú del día incluía un ajiaco que estaba delicioso, pero en cuanto al resto del almuerzo las cosas no salieron tan bien, la carne, el arroz y la ensalada no fueron de mi gusto, las tajadas apenas si pasaron la prueba y eso que raspando, pero tan solo por el ajiaco ese almuerzo sí que vale la pena.
Un elemento que llamó mi atención pero para disgusto fue la estatua de Bolivar que está en la plaza, la verdad parecía más un dandi que un prócer de la independencia. Puede que Simón haya sido precisamente eso -un dandi- en sus tiempos en Europa, pero la idea de las estatuas de las plazas, creo, es exaltar su arrojo e ideales por alcanzar la libertad, y no expresar una apariencia casi de Peter Pan, pero como el pueblo vive del turismo religioso y de la venta de reliquias tal vez estos elementos pasan desapercibidos para el turista.
Y hablando de reliquias, a un costado del atrio están las ventas de escapularios, camándulas, imágenes de todos los santos y en especial imágenes con la Virgen de Chiquinquirá. Una persona me dijo que lo mejor para espantar a los vendedores de reliquias es decirles soy budista pero no me funcionó aquel repelente porque aun así querían que me llevara de todo. Preguntamos por un lugar dónde conseguir artesanías no-religiosas como escusa para buscar una salida rápida de entre aquella quermés; nos indicaron que fuéramos detrás de la Basílica, así escapamos a los vendedores de imágenes y pudimos caminar un rato por las calles de la población mientras visitábamos el centro histórico.
Al terminar de dar la vuelta buscando las artesanías no-religiosas que jamás encontramos, vimos un hostal que queda justo al lado de la Basilica bajando por la calle antes de llegar a la plaza. Ese hostal está precisamente orientado al peregrino que va a pagar alguna promesa a la virgen de Chiquinquirá. Solo dejo el comentario para quien quiera ir en peregrinaje a visitar a la Chiqui.
Ya cuando estábamos de salida preguntamos a la señora que había cuidado el carro por dónde debíamos seguir para ir a Ráquira y nos recomendó que fuéramos detrás de la Basílica y que por ahí encontraríamos la salida. Nuevamente pasamos por las artesanías no-religiosas y preguntamos a un policía por la ruta a seguir. Varias personas en la forma más cordial nos hicieron recomendaciones para llegar hasta la avenida principal, en especial me hizo gracia una que recomendó hacer la zeta, su mercé, con lo cual quería decir que llegáramos hasta el fondo de la calle empedrada justo antes de iniciar la loma que en realidad era casi una pared, tomar a mano derecha, bajar unas cuadras y luego girar a mano izquierda. Afortunadamente después de girar a la derecha aparecieron los letreros que guiaban hacia la salida a Tunja.
La carretera hacia Ráquira es muy agradable y hay algunos parajes especialmente hermosos, en especial encontramos una casa que más parecía un castillo. Desafortunadamente el recorrido hasta Ráquira estuvo pasado por agua y solo hasta llegar a nuestro siguiente destino escampó.













