Hasta pronto, Cartagena
Marzo 14, 2008 Publicado en Viajes
En la madrugada subí a la terraza del edificio para darle una última mirada a la ciudad, desde aquel punto privilegiado donde se puede ver el Laguito, Bocagrande, el muelle y la ciudad amurallada al fondo.
Una amiga de mi familia nos había invitado para disfrutar de un almuerzo como los que me comía en Urabá cuando tenía 3 años. Vaya viejos recuerdos, que agradables recuerdos. Por arte de magia aparecieron algunas fotos de aquellos años de infancia y de visitas posteriores cuando ya ellos vivían en Cartagena.
También nos mostró el muelle que está próximo a su casa y en donde todos los días una niña toma el transporte escolar. Esta niña vive en un yate en la bahía de Cartagena y el abuelo o a la abuela vienen por ella en bote de remos para llevarla a casa.
Mientras almorzábamos nos contó las historias de los vendedores de las playas y que siempre hay que dividir por dos cualquier precio que ofrezcan. Nos narró una anécdota en la que vio cuando a una turista y su hija les cobraban muy caro por unas chaquiras. Ella se hizo pasar por hermana de la estafada y le dijo al vendedor ‘que no fuera abusador, que su hermana perdió el acento porque quería pero que ella era de Cartagena, que vivían en Manga y que estaba de paseo, y que si había algún problema que llamaran a la policía de la playa y solucionaban eso ya mismo’. La turista apenas se sonreía y su hija abría los ojos mientras le decía ‘tú debiste preguntarme antes, en la casa arreglamos’. Al final el vendedor rebajó el precio hasta la tercera parte y se fue renegando.
Estas son mis recomendaciones para tratar con los vendedores de las playas en Colombia:
- En todo momento decir ‘no’.
- Jamás aceptar una degustación porque a la fija que la cobran.
- Por regla general todo servicio vale la mitad de lo cobrado.
- Ante cualquier diferencias de criterios amenazar con llamar a la policía.
Al terminar nuestra visita recorrimos el malecón de Manga hasta la esquina del club de pesca, desde donde se pueden ver los barcos de la armada nacional, los yates en la bahía y las murallas.
El resto del día viajamos hacia Caucasia donde pasaríamos la noche, continuaríamos temprano hacia Medellín y luego a Manizales.





