El Acuario y Playa Blanca
Marzo 12, 2008 Publicado en Viajes
El Acuario y Museo del Mar está a 10 minutos en lancha, saliendo desde el muelle que está al norte de la playa del Rodadero. Sus instalaciones están construidas con el propósito de fomentar el respeto hacia el medio ambiente y la biodiversidad. Durante el recorrido el guía va presentando las diferentes especies de animales vertebrados e invertebrados que están en los acuarios, siempre haciendo énfasis en la importancia de estos animales para el ecosistema y los riesgos de poner su hábitat en peligro. Al final del recorrido se presenta el espectáculo de los lobos marinos y los delfines.
El museo cuenta también con una muestra de la cultura Tayrona, el museo del mar y una exposición sobre el Titanic. En el recorrido por el acuario nos acompañaron algunos indígenas de la sierra, nuestros ‘hermanos mayores’.
Si desean más información pueden conseguirla visitando la página del Acuario del Rodadero.
Después continuamos en lancha hasta playa blanca. Uno estaría tentado a pensar que por no tratarse de una playa frente a la ciudad la cantidad de vendedores no va a ser tan alta como la que se sufre en la playa del Rodadero, pero la verdad es que acá también están por todas partes, aunque esta vez fueron un poco más ocurrentes como el caso de las cocadas ‘lai’, algo inverosímil cuando se trata de productos ‘light’, pero después completaron el resto de la frase: ‘lai de panela, lai de leche, lai de coco’.
Estos vendedores están organizados en una cooperativa y van carnetizados, de tal manera que el turista puede confiar en la calidad del producto y que habrá soporte ante una eventual queja o reclamo. La cooperativa se ideo un sistema de crédito para que los turistas no tengan que llevar dinero en efectivo a la playa, conocido como ‘crediplaya’. Simplemente dejan los datos del hospedaje y el cobro se referencia en la facturación del hotel.
La lancha que nos llevó de vuelta debía parar en el muelle de la isla Pelícano, un islote al frente del Rodadero cuyas construcciones en las laderas tienen un estilo muy Gaudí. Esta isla fue ‘alquilada’ a un gobernador del departamento del Magdalena por 100 años. No sé el resto de la historia, pero parece que a la gente de Santa Marta le molesta esta situación. La isla obtiene los servicio por una tubería submarina que la conecta con la ciudad.
Seguimos hacia los restaurantes de la playa que quedan al frente del centro comercial de artesanías. Mi recomendación es que pidan el arroz de coco con ‘cucayo’, que es el nombre del ‘pegado’ en la costa.Subimos a las artesanías para comprar algunas cosas incluida mi mochila. Ya me había decidido por la del primogénito del mamo.




















