Tan solo, es lo que pienso

El Rodadero

Marzo 11, 2008 Publicado en Viajes

Otra vez nos habíamos quedado atornillados a las camas, y no era para menos después de la jornada inmensa del día anterior. Habíamos pasado una noche tranquila en un apartamento con suficiente espacio, a una cuadra del extremo norte de la playa del Rodadero, que poco a poco se preparaba para la llegada de los turistas que atestarían las calles durante las próximas vacaciones.

Después del almuerzo salí a caminar por la playa y terminé hablando con las personas que ofrecen el servicio de transporte al acuario y a playa blanca. Pregunté por algunas recomendaciones para viajar, los costos del transporte y escuché las historias de los niños que se lanzaban al agua por unas monedas.

Al lado del muelle de la cooperativa de transportadores está el restaurante L’Ancore, que tiene una vista privilegiada del Rodadero. Me tomé un par de cervezas y seguí caminando por el acantilado, donde encontré un mural muy bien logrado de unos camaleones. En varias lozas habían algunos pasajes de Sócrates sobre el alma humana. Se puede seguir por los acantilados hasta llegar a las mansiones, pero los transportadores habían recomendado llegar solo hasta el punto donde aun es visible la ciudad. Retorné a L’Ancore por otra cerveza que acompañé con una magnífica vista de la ciudad.

Panorámica de El RodaderoVista de El RodaderoFondeandoMural en los acantiladosDesde los acantilados
El RodaderoAl bordeDesde los acantilados de El RodaderoFondeandoPor unas monedas
Atardecer desde El RodaderoAtardecer desde El RodaderoFondeando en la noche
Panorámica de El Rodadero
Vista de El Rodadero
Fondeando
Mural en los acantilados
Desde los acantilados
El Rodadero
Al borde
Desde los acantilados de El Rodadero
Fondeando
Por unas monedas
Atardecer desde El Rodadero
Atardecer desde El Rodadero
Fondeando en la noche

Ya estaba llegando el atardecer y el viento soplaba cada vez más fuerte. Los últimos turistas que llegaban de playa blanca desembarcaron y las tripulaciones comenzaron a fondear sus lanchas junto al muelle, mientras los niños que saltan por unas monedas esperaban expectantes el paso de los últimos visitantes. Luego se unirían al proceso para fondear las naves.

Caminaba por la playa cuando los vendedores de todo tipo llegaron a ofrecer planes turísticos, salidas al acuario y playa blanca, estadías en hoteles, artesanías, comida, chaquiras, cervezas, gaseosa y agua. Inicialmente uno trata de ser educado y dar las gracias, pero llega un momento en el que se hacen tan insoportables que se olvida uno de las buenas maneras. Fue imposible ver el atardecer en paz.

¿Alguien dijo Mochilas?
¿Alguien dijo Mochilas?
Detrás de los ‘restaurantes de la playa’ está un centro comercial de artesanías en donde conocí a Alejandro y Maria Paula, dos vendedores que tienen mochilas para todos los gustos. Con ellos aprendí a reconocer algunos grabados de las arhuacas y su significado:

  • El trabajo del hombre: es la mochila que tiene varias franjas horizontales. Representa el trabajo de labranza y cultivo.
  • El pensamiento del hombre: es un laberinto, con el cual representan la complejidad del pensamiento
  • El pensamiento de la mujer: es también un laberinto, pero mucho más elaborado y mucho más complejo.
  • Las tribus de la sierra: representadas por 4 rombos u otra figura geométrica que se disponen en cruz.
  • El árbol de la vida: un elemento que se repite en todas las latitudes de la tierra. Es representado por una figura estilizada de un árbol, formada por dos líneas vertical que hace meándros.
  • Los elementos de la naturaleza: esta mochila no tiene un tramado definido, normalmente son varios signos para cada uno de los elementos naturales.
  • El mamo: es la mochila totalmente blanca y es un signo de dignidad.
  • El primogénito del mamo: es una mochila de tono café que viene a representar el proceso de limpieza en el cual está quien será el próximo mamo.

Antes de saber su significado ya me había enamorado de la mochila café, aunque aun estaba indeciso entre una del pensamiento del hombre o la del príncipe, que era el nombre con el que se referían a la mochila del primogénito del mamo. Decidí esperar hasta el otro día para pedir una recomendación femenina.

Volví a L’Ancore por unas cervezas y una foto nocturna del Rodadero. Tal vez esta sea la foto panorámica más hermosa que he tomado hasta el momento.

Panorámica nocturna de El Rodadero
Panorámica nocturna de El Rodadero

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