Tan solo, es lo que pienso

Arijuna

Marzo 7, 2008 Publicado en Punto de Vista, Viajes

La administradora del hotel me contó las historias de algunos empresarios que han ido al Cabo para comprar un terreno dónde hacer algunos proyectos turísticos, pero que por la tradición wayúu no fue posible venderles porque la tierra se hereda. Además algunas posadas que se han construido más adelante de la ranchería Jareen no tienen la construcción tradicional con yotóforo y esto ha molestado a los Wayúu, quienes siguen muy aferrados a sus tradiciones, incluso aquellos quienes han adoptado otras religiones. Tal es el caso de la familia de la matrona del cabo, quien habría muerto recientemente y cuyo velorio aun se estaba llevando a cabo en el cementerio de la población. La costumbre indica que los dolientes se deben quedar acompañándola por espacio de un mes y que los conocidos que deseen acompañarlos deberán ir a dormir con ellos en el cementerio. Dada la importancia de la difunta ya se habían consumido varias vacas y varios chivos en el velorio.

La siempre presente espiral
La siempre presente espiral
Esta extraña unión entre la espiritualidad wayúu y la religión católica me dio algo para pensar sobre las costumbres de las poblaciones indígenas. Era claro que para los Wayúu el cielo y la tierra eran sagrados, no cómo se venera a Dios en lo que concierne a las religiones monoteístas, sino que su importancia es tan alta que no aceptan que se llegue a vulgarizar con elementos foráneos, por eso la tierra no se vende y solo se puede dormir en una enramada. Llevar fluido eléctrico a sus rancherías no sería un avance sino la pérdida del cielo nocturno al que los wayúu tienen en inmenso aprecio y que nosotros añoramos en nuestras ciudades, incluso pensándolo con detenimiento crear acueductos sería un golpe a sus tradiciones pues es precisamente por la dificultad para conseguir agua que aprecian el vital líquido, ¿acaso no es la disponibilidad en todo momento lo que hace que osemos en desperdiciarlo con tanto descaro?

Me arriesgo a decir que hacer un complejo turístico en el cabo le robaría toda la magia, porque el cielo nocturno ya no estaría tan estrellado y las rancherías darían paso a cuartos con aire acondicionado, así se perdería ese momento eterno de dormir en un chinchorro dentro de una enramada, con el viento silbando sobre el techo y con el cielo estrellado colándose por las hendijas. ¿Será posible conjugar turismo y tradición Wayúu? Es poco probable, pero sería una panacea que daría respuesta a muchas preguntas en nuestra relación con los pueblos que nos precedieron en el nuevo mundo.

Las faenas
Las faenas
Varias veces he escuchado la palabra miseria cuando se refieren a las poblaciones de la Guajira. Ahora comprendo que la miseria solo depende del punto de vista de quien observa el entorno. Los Wayúu no viven en la miseria, su tradición es la forma como han logrado subsistir en sus tierras ancestrales y cualquier alteración en su cultura podría dar fin con sus comunidades. Habría que esperar un momento en el cual logren abstraer dichas técnicas y separen espiritualidad de estado, o el conceptos que para el caso se apliquen al interior de su cultura. Por lo pronto no lo han hecho y lo más sensato es no intervenir, nuestra cultura no tiene nada para ofrecer al respecto y nuestras intrusiones tan solo les han llevado discordia. Por el contrario somos nosotros quienes tenemos mucho que aprender de ellos en lo tocante al uso del agua y la importancia de la tierra, el cielo y el mar.

Cuando le pregunté al guía wayúu por la palabra con la cual se referían a nosotros me respondió “arijuna”. Luego la administradora me confirmó que ese era el término empleado para referirse a los que no son wayúu. Después del viaje mientras hacía algunas consultas para escribir esta bitácora supe que arijuna significa “enemigo” o persona que puede hacer daño. El mensaje es muy claro.

Nuestro guía Wayúu
Nuestro guía Wayúu

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