Colgado de un barranco duerme mi pueblo blanco
septiembre 12, 2011 Publicado en Arte Punto de VistaObservaciones personales
- Manizales reprueba Cultura
- Observaciones personales
El anterior texto transmite toda la desazón con que los gestores culturales sobrellevan su trabajo en Manizales, y hasta es posible percibir la rabia que siente Paulo Andrés al ver cómo la ciudad estimula la cultura de la mala apreciación artística. Claro que en este punto me siento en la obligación de marcar distancia con el texto, porque no debemos perder de vista que como sociedad es indispensable abogar por el respeto a toda manifestación cultural que no ponga en riesgo la convivencia pacífica, trátese de un festival de jazz, un concierto de música urbana, un evento de rock, un festival de teatro, o un festival taurino (me duele aceptarlo, pero esa es la realidad, debemos asegurarle a la afición taurina también los mismos derechos).
El otro punto que no comparto con Andrés es la medida de la responsabilidad aplicable a los encargados de la agenda cultural manizaleña, y es que en mi humilde opinión, y lo digo sin querer pasar por experto en el tema, creo que la razón de la poca calidad de esta agenda recae sobre la falta de mecanismos dispuestos para lograr un producto de calidad, porque como es bien sabido “no podemos pedirle peras al olmo”. Los responsables de la cultura en Manizales solo pueden trabajar con las herramientas que tienen en la actualidad.
Pero a pesar de estas dos diferencias en lo que respecta a la forma en que comprendemos la gestión de lo cultural en la ciudad, Andrés toca varios puntos en los que estoy totalmente de acuerdo, y entre todos ellos hay uno en especial que dilucida en dónde está el problema más grave de la situación cultural de Manizales: ”la administración pública no ha dotado de herramientas al sistema de participación empresarial en los procesos de desarrollo humano de la ciudad”.
Tras leer la carta de Andrés concluyo que el mayor obstáculo que confrontan los gestores culturales de la ciudad reside en cómo lograr que un evento de este tipo genere un atractivo económico para los comerciantes de la ciudad. Sería suicida para un empresario invertir en un evento que muy seguramente no será visto por su grupo objetivo, y cuya audiencia total podría ser considerada poco numerosa en comparación con otro tipo de eventos, así que vistas estas dificultades es claro que los incentivos para conseguir patrocinadores deberán ser de otro tipo.
Ni siquiera es cuestión de copiar modelos de otras ciudades, sino de adaptarlos a nuestra realidad. Manizales no tiene los ingresos por impuestos que otras ciudades tienen, ni la masa crítica suficiente como para asegurar una acogida masiva a todos sus eventos, y no olvidemos que festivales considerados como patrimonio de la ciudad pasan por días críticos1 aunque estén respaldados por la alcaldía, así que como vemos no se trata de hacer que la municipalidad tenga participación directa a través de alguna secretaría o que sean ellos quienes impongan quién o cuál entidad se encargará de administrar un evento, sino de facilitar el trabajo de los gestores culturales al hacer atractiva la inversión en cultura.
Necesitamos que la alcaldía consolide los eventos culturales como parte importante del atractivo turístico de la ciudad, que el concejo cree acuerdos que favorezcan la inversión en estos eventos, con normas precisas sobre las obligaciones de los administradores a cargo, y definir las sanciones para aquellos que cometan fraude al hacer uso abusivo de estas oportunidades (retirarles los permisos para contratar con la ciudad, asignar el evento a un nuevo gestor en caso de ser posible, y cobrar al inversor cuando se compruebe que hubo detrimento patrimonial).
Debemos buscar el modelo local que pueda solucionar esta crisis, y el primer paso debe ser escuchar atentamente a los que han vivido esta historia aciaga. Necesitamos de esas herramientas que hagan que los empresarios participen en los procesos de desarrollo humano de la ciudad.
Capítulos: | Anterior | 1 | 2 |
- Comparado con lo que fuera hace unos años, no podemos desconocer que la calidad del festival de teatro a bajado significativamente. ↩









