Tan solo, es lo que pienso

Anayawats

Marzo 7, 2008 Publicado en Viajes

Antes del amanecer ya estaba de pie en la playa esperando la salida del astro rey. Poco a poco el mar se fue llenando con las canoas de los pescadores quienes se habían levantado desde muy temprano para iniciar sus faenas. Recorrían lentamente el mar, lanzaban y recogían su atarraya con una regularidad que solo ellos entienden, para luego tomar el fruto de su trabajo. El cielo tenía pocas nubes y se extendía azul e infinito sobre el mar, que como un degradado se fundían en el horizonte entre azules y verdes. Poco a poco el sol se fue encumbrando y sentí la magia que tienen los amaneceres guajiros.

Cuando el sol se había alzado un poco sobre el horizonte pude ver con claridad las formas de los molinos del campo eólico que se encuentra al sur de Puerto Bolivar.

Amanecer en el CaboLa inmensidadAmanecer en el CaboLas faenasDespertar en la enramada
La Ranchería JareenaLa siempre presente espiralRecuerdos del marEl campo eólico a lo lejosLa inmensidad
Buenos días
Amanecer en el Cabo
La inmensidad
Amanecer en el Cabo
Las faenas
Despertar en la enramada
La Ranchería Jareena
La siempre presente espiral
Recuerdos del mar
El campo eólico a lo lejos
La inmensidad
Buenos días

El desayuno fue muy paisa, si se me permite el término. Preguntamos cómo se dan las gracias en wayunaiki y así pudimos darle nuestros agradecimientos en su lengua a la cocinera por habernos hecho sentir como en casa. Para el glosario, “gracias” se dice “anayawats”.

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